miércoles, 17 de octubre de 2018

Los Beneficios de la Música...

Mariana Mejía Turnbull, audioprotesista de Comaudi


En un estudio reciente, realizado por las Universidades de Brunel y Queen Mary en Londres Inglaterra, se encontró que escuchar música antes, durante y después de una cirugía puede ser de gran beneficio para el paciente y puede reducir significativamente los niveles de ansiedad y el dolor.

Este estudio analizó a 7000 pacientes en recuperación de algún procedimiento quirúrgico, reportando que presentaban significativamente menos ansiedad después de la cirugía y necesitaron menos medicamentos contra el dolor. El escuchar música fue efectivo no importa en qué momento se escuchara, sin embargo, hubo una tendencia a tener mayor efecto si se escuchaba antes de la cirugía a comparación de durante o después; y aún mayores fueron los beneficios si los pacientes podían elegir su propia música. Para la sorpresa de los investigadores, aún bajo el efecto de la anestesia, se reportaron reducciones de dolor y ansiedad por haber escuchado música, no obstante, el beneficio era mayor si el paciente estaba consciente.
Así como este estudio, muchos otros han demostrado que escuchar música es una de las pocas actividades que implican el uso de todo el cerebro. Es intrínseca a todas las culturas y puede tener beneficios sorprendentes como son: reducir el dolor, disminuir la respiración y el ritmo cardíaco evitando la sensación de angustia, acelerar la recuperación después de un accidente cerebrovascular, aumentar la respuesta del sistema inmunológico previniendo enfermedades, aumentar el rendimiento de la memoria, el aprendizaje, el coeficiente intelectual, la concentración y la atención, así como mejorar la coordinación del cuerpo y el movimiento.
Entonces, ¿qué pueden hacer las personas con pérdida auditiva para seguir disfrutando de los beneficios que trae consigo el escuchar música? En la actualidad, en Comaudi, contamos con aparatos auditivos de alta tecnología que, gracias a la conexión audífono – iPhone y próximamente Android, transmiten la señal de audio (llamadas telefónicas, música, videos) directamente a los auxiliares auditivos, eliminando así cualquier ruido de fondo o distorsión.



Este tipo de aparato auditivo puede ser una buena opción personalizada, ya que se pueden tener conversaciones tranquilas utilizando el celular, categorizar y etiquetar memorias para que el sonido sea el mejor en los diferentes ambientes en los que el paciente se desenvuelve, controlar el volumen de los auxiliares a través del teléfono, y lo más importante, escuchar música de forma nítida y clara, disfrutando así de todos los beneficios que la música está probando tener.


martes, 16 de octubre de 2018

5 heridas emocionales de la infancia que persisten cuando somos adultos


Los problemas vividos en la infancia vaticinan cómo será nuestra calidad de vida cuando seamos adultos. Además, estos pueden influir significativamente en como nuestros niños de hoy actuarán mañana y en como nosotros, por otro lado, afrontaremos las adversidades.

Así, de alguna forma, a partir de estas 5 heridas emocionales o experiencias dolorosas de la infancia, conformaremos una parte de nuestra personalidad. Veamos a continuación cuáles son nuestras heridas definidas por Lisa Bourbeau….

1- El miedo al abandono


La soledad es el peor enemigo de quien vivió el abandono en su infancia. Habrá una constante vigilancia hacia esta carencia, lo que ocasionará que quien la haya padecido abandone a sus parejas y a sus proyectos de forma temprana, por temor a ser ella la abandonada. Sería algo así como “te dejo antes de que tú me dejes a mí”, “nadie me apoya, no estoy dispuesto a soportar esto”, “si te vas, no vuelvas…”.

Las personas que han tenido experiencias de abandono en la infancia, tendrán que trabajar su miedo a la soledad, su temor a ser rechazadas y las barreras invisibles al contacto físico.

La herida causada por el abandono no es fácil de curar. Así, tú mismo serás consciente de que ha comenzado a cicatrizar cuando el temor a los momentos de soledad desaparezca y en ellos empiece a fluir un diálogo interior positivo y esperanzador.

2- El miedo al rechazo


Es una herida muy profunda, pues implica el rechazo de nuestro interior. Con interior nos referimos a nuestras vivencias, a nuestros pensamientos y a nuestros sentimientos.

En su aparición pueden influir múltiples factores, tales como el rechazo de los progenitores, de la familia o de los iguales. Genera pensamientos de rechazo, de no ser deseado y de descalificación hacia uno mismo. 

La persona que padece esta dolorosa experiencia no se siente merecedora de afecto ni de comprensión y se aísla en su vacío interior por el miedo de ser rechazado. Es probable que, si hemos sufrido esto en nuestra infancia, seamos personas huidizas. Por lo que debemos de trabajar nuestros temores, nuestros miedos internos y esas situaciones que nos generan pánico.

Si es tu caso, ocúpate de tu lugar, de arriesgar y de tomar decisiones por ti mismo. Cada vez te molestará menos que la gente se aleje y no te tomarás como algo personal que se olviden de ti en algún momento.

3- La humillación


Esta herida se genera cuando en su momento sentimos que los demás nos desaprueban y nos critican. Podemos generar estos problemas en nuestros niños diciéndoles que son torpes, malos o unos pesados, así como aireando sus problemas ante los demás; esto destruye la autoestima infantil.

El tipo de personalidad que se genera con frecuencia es una personalidad dependiente. Además, podemos haber aprendido a ser “tiranos” y egoístas como un mecanismo de defensa, e incluso a humillar a los demás como escudo protector.

Haber sufrido este tipo de experiencias requiere que trabajemos nuestra independencia, nuestra libertad, la comprensión de nuestras necesidades y temores, así como nuestras prioridades.

4- La traición o el miedo a confiar


Surge cuando el niño se ha sentido traicionado por alguno de sus padres principalmente, no cumpliendo sus promesas. Esto genera una desconfianza que se puede transformar en envidia y otros sentimientos negativos, por no sentirse merecedor de lo prometido y de lo que otros tienen.

Haber padecido estos problemas en la infancia construye personas controladoras y que quieren tenerlo todo atado y reatado. Si has padecido estos problemas en la infancia, es probable que sientas la necesidad de ejercer cierto control sobre los demás, lo que frecuentemente se justifica con un carácter fuerte.

Estas personas suelen confirmar sus errores por su forma de actuar. Requiere trabajar la paciencia, la tolerancia y el saber vivir, así como aprender a estar solo y a delegar responsabilidades.


5- La injusticia


Se origina en un entorno en el que los cuidadores principales son fríos y autoritarios. En la infancia, una exigencia en demasía y que sobrepase los límites generará sentimientos de ineficacia y de inutilidad, tanto en la niñez como en la edad adulta.

Las consecuencias directas en la conducta de quien lo padece será la rigidez, pues estas personas intentan ser muy importantes y adquirir un gran poder. Además, es probable se haya creado un fanatismo por el orden y el perfeccionismo, así como la incapacidad para tomar decisiones con seguridad.

Requiere trabajar la desconfianza y la rigidez mental, generando la mayor flexibilidad posible y permitiéndose confiar en los demás.

Ahora que ya conocemos las cinco heridas del alma que pueden afectar a nuestro bienestar, a nuestra salud y a nuestra capacidad para desarrollarnos como personas, podemos comenzar a sanarlas.
@miguelsprovida

lunes, 15 de octubre de 2018

Las Curiosidades de la Semana...

Hoy Como cada Semana te Traigo un Mundo de Curiosidades para tu Intelecto...











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Hasta la Próxima!!!

viernes, 12 de octubre de 2018

El 12 de Octubre es el Día de la Raza... Pero Cual Raza???


Algunos lo definen como el Día de la Raza; otros, como el Día de la Hispanidad; los de más allá, el Inicio de un Nuevo Continente. A mí no me satisface ninguno de esos títulos porque ninguno describe lo que realmente significó la llegada del almirante Colón y sus secuaces, ni el trauma que significó para los pueblos mesoamericanos y sus culturas, la barbarie impuesta por un puñado de una soldadesca improvisada con crápulas, asesinos, aventureros y hasta locos, ambiciosos de oro y especias, acompañados de otros que traían la cruz en el máximo grado de fanatismo religioso que buscaban almas para convertirlas a su creencia o aniquilarlas en caso de no aceptación de su fe.


Entonces, ¿qué es lo que celebramos? Para comenzar, deberíamos llamar a esta fecha una conmemoración luctuosa de la destrucción, a tierra arrasada, de unas culturas muy desarrolladas espiritualmente y dueñas de una sabiduría sobre el universo que todavía hoy no se ha logrado descifrar. Si pensamos en el cultivo de la tierra, las terrazas que todavía subsisten en algunas zonas y no han sido reemplazadas por mejores formas y los canales de conducción de agua, tanto como los larguísimos caminos empedrados que unían imperios que convivían, pero también se enfrentaban por el dominio (humanos al fin y al cabo), nos informan de su desarrollo. Es una lástima que hayan destruido sus códices en piedra, sus estelas, donde con escritura propia de cada etnia se narraba la historia del mundo y el conocimiento específico de cada una de ellas.

La verdadera redención de esa masacre vendrá cuando algún Lider Mundial diga, ¡basta ya!, en adelante el 12 de octubre será la conmemoración de los indígenas y las negritudes, reemplazaremos las estatuas de los invasores por las de nuestros valerosos antecesores. En los Estados Unidos, varias ciudades le han cambiado el nombre al “Día de Colón” que no fue sino el inicio de violaciones, genocidio y expolio de las riquezas del subsuelo de un continente en nombre de un reino que ya había aplastado y enviado a la diáspora a los judíos: el nombre elegido es el Día de los Indígenas; más justo y para celebrar a nuestros hermanos mayores, a los poquitos que van quedando esparcidos en nuestra geografía, hoy tan perseguidos y aplastados como lo fueron en el siglo XVI, pero erguidos en resistencia civil, que es lo que nos corresponde defender.


jueves, 11 de octubre de 2018

Un Paso de Fe...


Vivir la Fe Con Alegría...

En ocaciones necesitamos dar un Salto de Fe que consolide nuestro vivir, aunque el miedo nos haga tropezar y nos congele ante las adversidades de la vida; en estar Reflexión te dejo algunos consejos para vivir la Fe a plenitud  

1. No tengas miedo. Dios nos quiere y está con nosotros. Jesucristo es el único Salvador. Los diosecillos del momento no han de poder con El.

2. Intenta consolidar tus convicciones. ¿Quién las ataca? ¿Con qué argumentos? ¿Con qué resultados? Jesús es verdad y es la Verdad, ayer, hoy y siempre. Contra Él no hay progresismo que valga.

3. No cedas terreno. No te acobardes. Preséntate como cristiano. Prepárate para dar razones y explicaciones de tu fe. Ten la seguridad de que nadie puede presentar otra cosa mejor.

4. Descubre el valor de lo que has recibido, conoces la grandeza y la bondad de Dios, cuentas con su perdón y sus promesas de vida eterna. Tienes contigo a Jesús. Eres miembro de su Iglesia, con muchos pecadores, pero también con muchos santos, hermanos y servidores de los pobres. ¿Hay quién dé más?

5. Reza más que antes. A solas. En casa. En los templos. Asegura por encima de todo la Misa de los domingos.

6. Honra con buenas obras tu nombre de cristiano. No hagas daño a nadie ni de palabra ni de obra. Haz todo el bien que puedas. Pon en ello el primer valor y la principal preocupación de tu vida.

7. No te dejes engañar por las propagandas del momento que siempre sirven a los intereses de los poderosos de este mundo. Jesús nos amó hasta el fin y nos dejó la verdad definitiva.

8. El fundamento de nuestra vida y de todo cuanto existe es el amor y la bondad de Dios. Confía en Él, déjate llevar por Él. Responde a su amor con tu amor y tu obediencia. Vive feliz como un hijo en casa de tu Padre, como Jesús, con Él y por Él.

9. Fortalece los vínculos con la Iglesia, con alguna lectura, con tus amistades, con la celebración del domingo. Que la Iglesia sea como tu familia a lo grande. Con el amor, la fidelidad y la ternura de la Virgen María.

10. Vive con alegría tu relación de fe y amor con Jesús. Él te llama cada día. Es tu mejor tesoro. Pon en Él tu corazón. Trata de conocerlo mejor. Ámale apasionadamente, Déjale ser el Salvador de tu vida. En Él tenemos la fuerza, la belleza y la alegría de la vida verdadera.